LA VERDAD sazonada en nuestros labios
“ …Tú, oh YHVH, DIOS de Verdad, me has redimido.” (SAL. 31:5 BIBLIA TEXTUAL 4ª).
Y Yeshúa dijo: “Y conoceréis la Verdad, y la Verdad os hará libres…” (Juan 8:32 BTX4ª) La Verdad es todo cuanto Yeshúa enseño de palabra y ejemplo. Por eso, es razonable que al Conocer las Escrituras Santas, nuestros hermanos y hermanas nos pregunten a veces: “¿Cómo conociste la Verdad?”. Tal vez responda “Me crie en la Verdad” o “Soy nuevo en la Verdad”. Usamos este tipo de expresiones porque para nosotros la Verdad de la Biblia es muy importante e influye en todo aspecto de nuestra vida. Y es lógico que las usemos porque para formar parte de la familia de Abbá Kadosh YEHVAH tenemos que demostrar que amamos y vivimos la Verdad, lo que incluye ser honestos con lo que decimos y hacemos (Sal. 15:1-3).
Yeshúa siempre decía la Verdad. De hecho, sus enemigos reconocieron que era honesto incluso cuando a las demás personas no les gustaba lo que decía (Mat. 22:16). Hablando del efecto de las Verdades que enseñaba, Yeshúa dijo: “Vine a causar división. El hijo estará contra su padre, la hija contra su madre y la nuera contra su suegra” (Mat. 10:35).
Yeshúa no quería provocar esta reacción negativa a lo que él y sus discípulos predicaban, pero era realista (Mat. 23:37). Aunque enseñaba la Verdad, sabía que su mensaje dividiría al mundo en dos grupos: los que aman las Verdades bíblicas y los que no (2 Tes. 2:9-11).
Al igual que Yeshúa, nos esforzamos por decir siempre la Verdad y por predicar la Palabra y enseñar las verdades bíblicas incluso cuando a los demás no les guste lo que decimos. ¿Significa eso que no es necesario darle importancia a cómo y cuándo nos expresamos? Al contrario, sí es importante. En esta ampliación del tema sobre la Verdad en los escritos juánicos, empezaremos analizando dónde podemos encontrar la Verdad. Luego veremos por qué, cómo y cuándo debemos decir la Verdad y hablar de la Verdad. Todo esto nos ayudará a ser más hábiles en sazonar la Verdad con palabras agradables.
DÓNDE ENCONTRAR LA VERDAD
YEHVAH es la fuente de la Verdad. Todo lo que dice es cierto, como por ejemplo lo que afirma sobre lo que está bien y lo que está mal (Sal. 19:9; 119:142, 151). Lo que predice sobre el futuro siempre se hace realidad (Is. 55:10, 11). Y jamás rompe sus promesas (Núm. 23:19). De hecho, es imposible que mienta (Heb. 6:18). Con razón la Biblia lo llama “el Elohím de la Verdad” (Sal. 31:5).
Algunas personas dicen que no es fácil conocer a YEHVAH, “el Elohím de la Verdad”. Pero no es así. A nuestro alrededor encontramos muchas pruebas de que él existe y de cómo es (Rom. 1:20). Cuando el apóstol Pablo estaba en Atenas hablando con un grupo de griegos muy cultos, les dijo que El Altísimo quiere que lo encontremos y que “no está muy lejos de cada uno de nosotros” (lea Hechos 17:27). Es más, YEHVAH trae hacia él a las personas humildes que están buscando la Verdad (Juan 6:44).
Una de las maneras de encontrar a YEHVAH es estudiando la Biblia. Los hombres que la escribieron fueron inspirados por el Espíritu Santo de Elohím (2 Ped. 1:20, 21). Así que todo lo que encontramos en ella es Verdad y merece nuestra confianza. Por ejemplo, podemos confiar en lo que dice sobre el origen del universo y la vida en la Tierra (Gén. 1:1, 26). También podemos tener la seguridad de que explica la Verdad sobre por qué pecamos, sufrimos y morimos (Rom. 5:12; 6:23). Además, podemos tener la certeza de que, tal como dice la Biblia, YEHVAH utilizará a su Hijo para reparar todo el daño que ha hecho el Adversario, “el padre de la mentira” (Juan 8:44; Rom. 16:20). Y podemos poner toda nuestra fe en la promesa de que Yeshúa destruirá a los malvados, resucitará a los muertos, convertirá la Tierra en un Paraíso y nos ayudará a alcanzar la vida eterna perfecta en cuerpo y mente (Juan 11:25, 26; 1 Juan 3:8). YEHVAH nos ha enseñado la Verdad y nos da la oportunidad de enseñarla a otros (Mat. 28:19, 20). ¡Qué gran privilegio!
POR QUÉ DECIR LA VERDAD Y HABLAR DE LA VERDAD
Como vimos antes, debemos ser honestos si queremos formar parte de la familia de YEHVAH. Sin embargo, para agradar a YEHVAH no basta con que digamos la Verdad. Para él también es importante por qué lo hacemos. Pensemos en algo que pasó durante el ministerio de Yeshúa (lea Marcos 3:11, 12). Mientras predicaba cerca del Mar del Galil, llegó una gran multitud adonde estaba él. Entre aquellas personas había unos endemoniados que cayeron a sus pies y gritaron: “¡Tú eres el Hijo de Elohím!”. ¿Por qué dijeron los demonios esta Verdad sobre Yeshúa? Quizás querían ganarse la confianza de quienes estaban allí y lograr que con el tiempo se alejaran de YEHVAH. Aunque dijeron la Verdad, lo hicieron por motivos egoístas. Pero no engañaron a Yeshúa. A él no le gustó para nada lo que hicieron y les ordenó que no dieran testimonio de él.
¿Qué aprendemos de este relato? Que para YEHVAH es importante el motivo por el que decimos la Verdad. Así que es indispensable que enseñemos la Verdad por amor a YEHVAH y que siempre dirijamos hacia él las alabanzas que tal vez recibamos (Mat. 5:16; compare con Hechos 14:12-15).
Pensemos en otra situación en la que tal vez nos sintamos tentados a buscar la admiración de los demás. Digamos que un anciano nos cuenta algo confidencial y que luego nosotros se lo contamos a otros. Si esas personas más tarde se enteran de que era Verdad lo que les dijimos, tal vez queden asombradas y deduzcan que tenemos acceso a mucha información confidencial. Quizás impresionemos a los demás, pero no a YEHVAH (Prov. 11:13). ¿Por qué? Porque, aunque lo que digamos sea cierto, no tenemos derecho a revelar esa información y nuestro motivo para decir la Verdad no es el correcto.
CÓMO DECIR LA VERDAD Y HABLAR DE LA VERDAD
(Lea Colosenses 4:6). El apóstol Pablo les recordó a los nazarenos de Colosas que sus palabras debían ser “siempre agradables”. La palabra griega que usó transmite la idea de que nuestra manera de hablar no solo debe beneficiar a los demás, sino que también debe ser bondadosa y atractiva.
Es importante poner en práctica el consejo de Pablo de usar palabras agradables cuando les enseñamos la Verdad a otros. Hebreos 4:12 muestra que las Verdades bíblicas son como una espada afilada que separa el alma del espíritu, es decir, que revela lo que realmente siente una persona y sus motivos. Pero, si no usamos la Biblia hábilmente, podríamos terminar ofendiendo a alguien o provocando discusiones sin necesidad. Veamos un ejemplo.
Supongamos que nos encontramos con un hombre sincero que suele rezar a imágenes y al que le gusta celebrar la Navidad y la Pascua en familia. Quizás se nos ocurra usar la Biblia para mostrarle que no tiene ningún sentido orarle a un objeto que no tiene vida y que tanto la Navidad como la Pascua son celebraciones paganas (Is. 44:14-20; 2 Cor. 6:14-17). Si hiciéramos eso en la primera visita, estaríamos diciendo la Verdad, pero no estaríamos usando la Biblia hábilmente.
Pablo también dijo que nuestras palabras deben estar “sazonadas con sal”. Esto no quiere decir que debamos disfrazar la Verdad o esconderla. La idea es presentar el mensaje de la Verdad de una manera que se adapte al gusto de la persona que lo “saborea” (Job 12:11). Sin embargo, esto puede ser todo un reto. Tal como no a todo el mundo le gusta la comida sazonada de la misma manera, no a todo el mundo le resulta agradable la misma manera de hablar. Por ejemplo, en algunas culturas se ve bien expresar la opinión de manera directa, incluso al hablar con alguien de más edad. Pero en otras culturas eso sería inaceptable o hasta ofensivo. Pablo dijo: “Sepan cómo deben responder a cada persona”. Así que hay que sazonar nuestras palabras, no a nuestro gusto o según nuestra cultura, sino al gusto de la persona con la que hablamos.
CUÁNDO DECIR LA VERDAD Y HABLAR DE LA VERDAD
Yeshúa siempre les habló a sus discípulos de una manera agradable y les enseñó muchas cosas con cariño (Mar. 6:34). Aunque tenían bastante que aprender, Yeshúa no intentó enseñarles todo lo que sabía. Fue considerado, pues tuvo en cuenta sus limitaciones. Sabía que todavía no era el momento indicado para que aprendieran algunas Verdades bíblicas. De hecho, les dijo que sería demasiado para ellos (Juan 16:12). ¿Qué aprendemos?
El ejemplo de Yeshúa muestra que el hecho de que sepamos la Verdad no significa que tengamos que enseñar todo lo que sabemos de una vez. Lo mejor es imitar a Yeshúa y ser considerados. Pensemos de nuevo en el hombre al que le gusta celebrar la Navidad y la Pascua en familia. Sabemos que esas festividades son de origen pagano y que a YEHVAH y a Su Hijo Yeshúa no le gustan. Pero imaginemos que empezamos a estudiar la Biblia con ese hombre una o dos semanas antes de Navidad. ¿Estaríamos sazonando la Verdad con palabras agradables si le mostráramos lo que dice la Biblia sobre las celebraciones paganas para que dejara de celebrar la Navidad de inmediato? Obvio que no. Aunque algunos estudiantes ponen en práctica enseguida lo que aprenden, a otros les cuesta más tiempo cambiar su manera de pensar y actuar. Para ayudar a un estudiante a progresar no basta con enseñarle las Verdades que necesita oír, también hay que saber cuándo hacerlo (lea Proverbios 25:11).
Hay pocas cosas que dan más alegría en la vida que enseñarle a alguien la Verdad sobre YEHVAH. Para ayudarlo a seguir “andando en la Verdad” es importante ponerle un buen ejemplo y asegurarnos de que nuestra vida demuestre que creemos en las promesas de la Biblia (3 Juan 3, 4). Y, como hemos visto, tenemos que hablar de la Verdad con el motivo correcto y usando palabras agradables, amables y oportunas. También debemos dirigir a YEHVAH cualquier alabanza que recibamos. Así demostraremos que servimos a YEHVAH, el Elohím de la Verdad.
“En los escritos juánicos”
01-02-2024
En cierto sentido el shaliaj o apóstol Juan combina el trasfondo hebreo y el griego del término griego alētheia “verdad” así como hizo con logos (ver Jn.1:1-14).
En el hebreo:
Singular Plural
Estado absoluto
אֱמֶת emet
verdad אֲמִתּוֹת ~ אמיתות amitot
verdades
Estado constructo
אֱמֶת־ emet- אֲמִתּוֹת־ ~ אמיתות־ amitot-
verdad de ... verdades de ...
(ver el Tema: Fe en el A.T.)
En griego el término lo mismo que en hebreo denota lo que es cierto o confiable (muchas veces asociado en la Septuaginta con pisteuō). En el griego estaba asociado con la realidad de Platón versus lo irreal, lo celestial versus lo terrenal; lo cual se ajusta al dualismo de Juan. Dios verdaderamente se ha revelado (la etimología de alētheia es “poner al descubierto”, “destapar”, “manifestar claramente”) a Sí Mismo en Su Hijo. Esto se expresa de muchas maneras:
1. SUSTANTIVO: alētheia, verdad
a. Yeshúa está lleno de bondad y verdad (ver Jn. 1:14,17 – términos del pacto del A.T.)
b. Yeshúa es el enfoque del testimonio de Yojanán el bautizador (ver Jn. 1:32-34; 18:37 – el último profeta del Antiguo Testamento).
c. Yeshúa dice la verdad (ver Jn. 8:40,44,45,46 – la revelación es proposicional y personal)
d. Yeshúa es el camino, la verdad y la vida (ver Jn. 14:6)
e. Yeshúa santifica a Sus discípulos en la verdad (ver Jn. 17:17)
f. Yeshúa (el Logos, Jn. 1:1-3) es verdad (ver Jn. 17:17)
2. ADJETIVO: alēthēs, verdad, confiable
a. El testimonio de Yeshúa (ver Jn. 5:31-32; 7:18; 8:13-14)
b. El juicio que Yeshúa hace (ver Jn. 8:16)
3. ADJETIVO: alēthinus, real, verdadero
a. Yeshúa es la luz verdadera (ver Jn. 1:9)
b. Yeshúa es el pan verdadero (ver Jn. 6:32)
c. Yeshúa es la vid verdadera (ver Jn. 15:1)
d. Yeshúa es testigo verdadero (ver Jn. 19:35)
4. ADVERBIO: alēthōs, verdaderamente
a. Los samaritanos testificaron de Yeshúa como el Salvador del mundo (ver Jn. 4:42)
b. Yeshúa es verdadera comida y bebida, en oposición al maná de los días de Moisés (ver Jn. 6:55)
El término verdad y sus derivados también expresan el testimonio de otros acerca de Yeshúa (alēthēs)
a. El testimonio de Yojanán “el Bautizador” es verdad (ver Jn. 10:41)
b. El testimonio de Juan (el autor del Evangelio) es verdad (ver Jn. 19:35; 21:24)
c. Yeshúa es visto como verdadero profeta (ver Jn. 6:14; 7:40)
Para una buena discusión del término “verdad” en el Antiguo y el Nuevo Testamento ver George E. Ladd A Theology of the New Testament, págs. 263-269.
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