16-01-2024
Diaconisas fue el término que se usó en los primeros siglos de la iglesia nazarena o mesianística para referirse a las mujeres-guías consagradas de la Iglesia que tenían una función ministerial o de servicio en el culto.
Las diaconisas estaban incluidas entre “las ministras de las iglesias creyentes nazarenas primitivas de los primeros siglos”.
No había presbíteras ni pastoras como término de trabajo ministerial, pero si "DIACONISAS" como un término eclesiástico ministerial en la kehilah.
La importancia del diaconado
Los hombres conocidos como los 7 diáconos de la iglesia apostólica fueron elegidos y ordenados para atender los asuntos de la iglesia (véase Hech. 6:1-8). Sus cualidades, ligeramente menores a las de los ancianos (pastores y maestros), se mencionan en 1 Timoteo 3:8 al 13.
“El hecho de que estos hermanos hubieran sido ordenados para la obra especial de atender las necesidades de los pobres no les impedía enseñar la fe, sino que, por el contrario, estaban plenamente capacitados para instruir a otros en la verdad, lo cual hicieron con gran fervor y buen éxito” (Los hechos de los apóstoles, p. 75).
La designación de Diaconisa en la iglesia hoy, proporciona bendiciones similares a la de un pastor en la administración de la iglesia, porque son quienes sirven de asistentes al presbítero y al resto de la Iglesia-hogar Nazarena del Amor.
Las diaconisas estaban incluidas en el cuadro directivo de las iglesias cristianas primitivas.
La referencia más antigua a las mujeres como diáconos aparece en las cartas de Pablo, en su epístola a los Romanos, en su capítulo 16. El apóstol de los gentiles hace mención de una mujer llamada FEBE, una diaconisa de la iglesia:
«Os recomiendo además nuestra hermana FEBE, la cual es diaconisa (διάκονον) de la iglesia en Cencrea; que la recibáis en el Señor, como es digno de los santos, y que la ayudéis en cualquier cosa en que necesite de vosotros; porque ella ha ayudado (προστάτις) a muchos e incluso me ha ayudado a mí». (Romanos 16:1-2).
Básicamente Pablo describe que la función de esta mujer era la de prostatis (προστάτις), que en español traducimos como ayudar o proteger.
Las Diaconisas en la Tradición Eclesiástica:
Esta vocación es mencionada por los llamados padres de la Iglesia como Clemente de Alejandría y Orígenes. La evidencia secular de principios del siglo II confirma esto.
En una carta, Plinio el Jóven da testimonio del papel de las diaconisas en el cristianismo. Plinio habla de 2 sirvientas (que llama diaconisas) a quienes tortura para averiguar más sobre los cristianos. Esto es una muestra del papel de las diaconisas en algunas partes del Imperio Romano oriental en la Iglesia Primitiva.
Los Padres de la Iglesia del siglo IV, como Epifanio de Salamina, Basilio de Cesarea, Juan Crisóstomo y Gregorio de Nisa también aceptaron la existencia de esta vocación. La función de estas mujeres laicas y consagradas en la antigüedad, aparte de lo que Pablo menciona, también era, por ejemplo, la de asistir a las mujeres que iban a bautizarse por inmersión (recordemos que el los primeros siglos los creyentes tanto hombres como mujeres y jóvenes sin ropa alguna y luego vestían la túnica blanca al salir de la inmersión cf. artículo del Bautismo). Al parecer no era decente que esta celebración la hicieran el obispo, los presbíteros o los diáconos; por ello, se establecieron mujeres diaconisas que bautizaran a las mujeres. Además, cuando había quejas de esposas porque sus maridos las habían golpeado, las diaconisas debían revisar el cuerpo de la mujer, para comprobar las heridas o los hematomas; no era prudente que fueran varones quienes hicieran tal revisión. Por otra parte, se acostumbraba hacer las unciones de los enfermos en las partes del cuerpo dolientes; lo conveniente era que tal servicio lo dieran las mujeres. Con el tiempo, estas costumbres fueron cambiando
LAS AGAPETAS
Con el tiempo, esta vocación de las diaconisas empezó a desaparecer. Lo mismo que le ocurrió a las AGAPETAS, quienes eran Vírgenes consagradas diaconisas que convivían con los peregrinos itinerantes, apóstoles y misioneros en puro amor y servicio.
Cada diaconisa agapeta vivía con su agapito o ministro religioso creyente, en un matrimonio espiritual. El nombre espiritual de ‘agapetas’ alternó con el de syneísactai (metidas en casa), traducido peyorativamente en latín ‘subintroductas’. Los concilios catolicos condenaron esa forma de matrimonio espiritual.
¿Veremos en el seno de la iglesia-hogar nazarena esta forma ministerial de la mujer diaconisa "agapeta"?
¿De dónde vino la idea del "Matrimonio espiritual" de las agapetas? Sin duda de lo que la misma Biblia indica:
"o tenemos derecho a comer y beber? ¿No tenemos derecho de traer con nosotros a una mujer creyente, como lo hacen los demás apóstoles y los hermanos del Señor y Cefás?» (1 cor 9, 45) Este párrafo, sacado de la 1ª carta a los Corintios de Pablo, se considera el fundamento del que surgió y desarrolló el denominado «Sineisakismo». Esta era la práctica de un matrimonio «espiritual», en el que un hombre y una mujer, que han hecho voto para vivin juntos en una relación no legalizada, bien en pareja bien en comunidad. No hay casamiento oficial por las autoridades civiles pero si por los miembros de la iglesia que los bendice.
En sus inicios, estoy hablando de finales del siglo I d. C., estas vírgenes consagradas conocidas como agapetae (amadas en griego) hacían vida en común, conviviendo con eclesiásticos o con otros laicos consagrados. En definitiva se trataba de una fraternidad de carácter edificante, fundamentada en la mutua ayuda dentro de una comunidad orientada hacia el Amor.
Dada la autoridad que recibieron en la enseñanza y otros servicios en la comunidad eclesiástica, en poco tiempo surgieron detractores de las "agapetas". El más furibundo de estos, fueron junto con Agustín, Gregorio Magno, Ambrosio de Milán, supuestos pilares de la doctrina latina, Jerónimo (347-420) que arremetió contra esta institución en su epístola a Eustoquio: «¡Oh vergüenza, oh infamia! ¡Cosa horrible pero cierta! ¿De dónde viene esta plaga de agapetas a la Iglesia?» Otro futuro mal llamado "padre" de la Iglesia, Cipriano de Cartago, en su epístola a Pomponio nos dejó una sabrosa explicación de cómo las supuestas vírgenes eran solaz y alegría de sus compañeros de comunidad.
Pronto la fama y apreciación de esta institución ministerial consagrada al Señor fue puesta en duda por los primeros concilios de la cristiandad apóstata (Constantinopla en el 381 y Éfeso en el 431 d. C.) Los obispos apóstatas desaprobaron y rechazaron la práctica de unirse a comunidades agapetas. Esta desaprobación moral se desarrollaría en una condena social y jurídica con las primeras legislaciones serias en contra de esta institución. Nos referimos al Código Teodosiano, encargado por el emperador Teodosio II. Sin embargo esta no fue la primera prohibición, correspondiendo el galardón al Sínodo de Ancyra celebrado en el año 314 d. C., la necesidad de ratificar posteriormente la prohibición significaba que muchas nazarenas fieles siguieron acompañando a los presbíteros.
De hecho la practica continuó de manera más o menos encubierta hasta su abolición definitiva decretada en el II Concilio de Letrán, en el año 1139, celebrado durante el pontificado de Inocencio II. Este papa estaba lidiando con un cisma en la Iglesia católica, y una guerra civil en Roma, producto del enfrentamiento entre dos familias de la nobleza romana: los Frangipanne y los Pierleoni, así que al peligrar la de firme el mando masculino en la Iglesia jerárquica hizo que la prohibición fuera más seria.
A la institución de las agapetas, se le unieron posteriormente las denominadas «vírgenes subintroductae». Estas formaron parte de diversas formas de ascetismo femenino en la antigüedad, que incluían la vida en comunidades monásticas o el servicio a anacoretas. Pero no tenían nada que ver con la comunidad espiritual de las agapetas. Estas mujeres, que no residían en una comunidad religiosa organizada, a menudo necesitaban laicos para que cuidaran sus necesidades materiales, y los agapetas se encargaban de esta labor. Si bien las vírgenes subintroductae comparten rasgos con otras figuras ascéticas, como las vírgenes consagradas o las vírgenes que servían a anacoretas, se distinguen por las condiciones y el tipo de relaciones que establecían.
La noción de "vírgenes subintroductae" no implicaba forzosamente una comunidad espiritual o una estricta observancia de la castidad en su totalidad, sino un tipo específico de asociación.
Pese a tanta oposición de la iglesia romana, hoy en día existe la unión institucional de las antiguas "Agapetas y vírgenes subintroductae" en la forma de "DIACONISAS" de la Iglesia-hogar Nazarena del Amor. Quienes también son Israelitas Redimidas de YHVH asisten en el ministerio al presbítero y también pueden dar y criar hijos e hijas.
Restauración de las diaconisas en la Iglesia Luterana
Johann Konrad Wilhelm Löhe, fue un pastor luterano, patrocinador fundacional de la Iglesia Luterana – Sínodo de Missouri. Se puede decir incluso que su influencia llegó a los 5 continentes. Es considerado como uno de los fundadores del movimiento de diaconisas en el luteranismo, en otras palabras, principal colaborador con la restauración de esta vocación en el siglo XIX. Fundó la primera Casa Madre de Diaconisas en 1849. Dicha casa se estableció como un espacio de asistencia social y apoyo educacional, acogiendo escuelas, hospitales y otras agencias sociales de la iniciativa privada. Las diaconisas de esa casa, vivían en el celibato y llevaban una vida modesta.
Basado en 1 Tesalonicenses 1: 2-3, Wlhelm Löhe, creó el lema para las diaconisas luteranas en Norte América, que luego tomarían otras casas diaconales en el mundo:
«Trabajando en la fe. Trabajando en el amor.
Permaneciendo firmes en la esperanza
de nuestro Señor Jesucristo».
ULCA 61.5.5 36 Lutheran Deaconess Motherhouse and Training… | Flickr
Diaconisas luteranas confesionales en la actualidad.
Bring the Love of Christ: Conversation with Deaconess Tiffany ...
Las diaconisas de LCMS son mujeres profesionales de la iglesia, capacitadas para compartir el Evangelio de Yeshúa a través de obras de misericordia, cuidado espiritual y enseñanza de la fe. Las diaconisas del Sínodo de Missouri mantienen una presencia consultiva en el Consejo de Diaconisas, que se formó para mejorar la coordinación de las actividades de capacitación y promoción.
Las diaconisas sirven principalmente en 3 áreas:
-Misiones, tanto extranjeras como nacionales;
-Asambleas: enseñando, visitando a los enfermos y encarcelados, o sirviendo en la familia u otro ministerio de
cuidado, como nodrizas.
-Instituciones y Asociaciones: sirven como capellanes (laicos) en hospitales, prisiones, comunidades de retiro e instalaciones que atienden a personas con discapacidades del desarrollo. Para que una diaconisa sea respaldada como capellán institucional de LCMS, primero debe completar una maestría en teología junto con 4 unidades de educación pastoral clínica (EPC). Como capellán institucional, una diaconisa brinda un valioso cuidado espiritual a aquellos que encuentra, complementando el ministerio de la Palabra y ministerio de un pastor ordenado. [1]
7 Funciones principales de las diaconisas:
– Asistir a mujeres con necesidades especiales
– Visitar ancianos
–Apoyar a personas marginadas, como refugiados, drogodependientes, inmigrantes y familias desplazadas o desestructuras.
– Compartir el Evangelio de Yeshúa por medio de actos de amor.
- Asistir a las necesidades pastorales.
– Crianza de los bebés (como nodrizas)
- Maestras de los niños la fe nazarena en la Torá y el Brit haDashá.
DIACONISAS EN LA EN LA IGLESIA NAZARENA DEL AMOR
No creemos que las funciones de la diaconisa sean esencialmente laicas como sucede así en otras denominaciones cristianas, al contrario, creemos en la igualdad de Género (no hay ni varón ni hembra, ni esclavo ni libre, ni judío ni griego…”) cumple las mismas funciones de los diáconos (varones), que desde siempre formaron parte del orden sagrado siendo ayudantes de los maestros y pastores, obispos y presbíteros, son en realidad ministras ordenadas por imposición de manos y pueden ser también mujeres del presbítero-pastor. Las diaconisas son misioneras y predican o enseñan y si están ejerciendo diaconado en la Iglesia se cubren la cabeza.
Las Diaconisas Misioneras elegidas mediante la Imposición de manos, servían durante 2 años, según lo haya decidido la iglesia local…No hay inconveniente en que se elija por mujer de un ministro supervisor (obispo) a una diaconisa del grupo.
Las mujeres de los diáconos también son diaconisas.
Después del servicio del Diaconado Misional de 2 años podrán ministrar de continuo en sus funciones dentro de las iglesias-hogares.
No tenemos Casas de Diaconisas por ahora como sucede así en el sistema católico (casas de clausura para monjas y novicias)
Proponemos siempre la participación activa de las mujeres diaconisas como mujeres del pastor/s y una restauración de la litúrgica histórica, aunada a una fuerte adherencia a la ortodoxia nazarena de restauración a los orígenes del Génesis.
Además las diaconisas son impulso y reforzamiento al movimiento de diaconisas que se entregan sus cuerpos en ofrenda viva para servir, consagradas al amor, al cuidado de los bebés, y si están en estado de gestación alimentan no solo a los bebés suyos sino también al de otras hermanas que no tienen suficiente leche en ellas mismas. Además promueven la educación de los niños, el apoyo a todo el que lo necesite y por supuesto, la difusión del Santo Evangelio.
La vida de Yeshúa en esta tierra fue una vida de servicio y de amor. Fue con amor que el Señor atrajo personas y alcanzó corazones necesitados de la Palabra. Desde los tiempos de la Iglesia-hogar Primitiva es posible percibir una preocupación sobre cómo recibir y tratar bien a las personas. El libro de Hechos menciona: "Al llegar a Jerusalén, fueron recibidos por la iglesia, los apóstoles y los ancianos, e informaron de todo lo que DIOS había hecho con ellos” (Hechos 15:4 BIBLIA TEXTUAL 4ª).
Creyendo que la recepción es una herramienta genuina para la conversión de las almas, el Ministerio de Recepción viene desempeñando en el seno del diaconato un servicio o ministerio de ayudar a la construcción de una filosofía nueva de la recepción; no un equipo sino una iglesia-hogar receptiva, receptiva. Una iglesia que practica el método Mesiánico, una iglesia exenta de preconceptos de color, raza o posición social.
El Espíritu Santo guía a las personas a la iglesia, y nuestra responsabilidad es hacer todo lo posible para servirles. La vida del Mesías en esta tierra fue una vida de servicio y amor. Fue con amor que el Señor Yeshúa atrajo a las personas y llegó a los corazones necesitados a través de la palabra. Desde los tiempos de la iglesia primitiva, es posible percibir una preocupación por cómo recibir y tratar bien a las personas.
Y en esto las diaconisas representan un servicio muy valioso a todos.
El Ministerio de la Mujer en la Iglesia Nazarena Primitiva
Basado en los escritos de Kathryn J. Riss.
La Escritura menciona una amplia variedad de ministerios de mujeres que eran aprobadas por el Elohím y alabados por la iglesia primitiva. Los puestos del Nuevo Pacto ocupados por mujeres en la Iglesia incluían a apóstoles, profetisas, diaconisas, ancianas, viudas y vírgenes. Adicionalmente Pablo menciona una cierta cantidad de mujeres tanto como hombres a los que llama “compañeros obreros”. Estas mujeres eran las colegas del apóstol en el ministerio. El Nuevo Pacto relaciona incluso más actividades ministeriales de mujeres, incluyendo oración, hospitalidad, enseñar y evangelismo.
Ya mencionamos a FEBE la diaconisa pero ahora mencionaremos a otra insigne mujer nazarena:
¿Es Junia una entre los apóstoles?
En Romanos 16:7 Pablo alaba a una mujer llamada JUNIA junto con Andrónico como “insigne entre los apóstoles”, tal vez aludiendo a la excelente reputación que tenían entre ellos. Habían estado “en unión con Cristo más tiempo” que Pablo, lo que indica que fueron de los primeros discípulos.
Algunos que sostienen un gobierno eclesiástico solo masculino tratan de decir de que JUNIAS era un nombre masculino de “hombre”, pero sus argumentos caen ante la prueba historica disponible. ningún comentador anterior al siglo XIX cuestiona que este apóstol era una mujer[1]. Por ejemplo, Juan Crisóstomo, cuyos escritos a menudo expresan misoginia, escribió de Romanos 16:7 “Oh cuán grande es la devoción de esta mujer que ella debería ser considerada digna del apelativo de apóstol”[2]. Esta unanimidad de testimonio de más de un milenio es particularmente contundente dado que permaneció incluso durante un largo período de erosión del ministerio de las mujeres en la iglesia medieval. La razón por este testimonio es simple: todos los manuscritos antiguos en griego y latín alabando a los apóstoles destacados en Romanos 16:7 dice o “Junia” o “Julia”, ambas formas femeninas.
Tanto Junia como Julia era nombres muy comunes del griego antiguo, mientras que la alternativa masculina sugerida por comentadores modernos no tienen evidencias de manuscritos para apoyarlos. “Junius” y “Junianus”, sugerido por algunos, son perfectamente buenos nombres romanos. ¡Sin embargo, ellos no aparecen en NINGÚN manuscrito antiguo de Romanos 16:7!. Del hipotético nombre “Junias”, Bernadette Brooten escribe: “¿Qué puede decir acerca de Junias un filólogo moderno? Solo esto: que no es atestiguado. Hasta la fecha, ni una sola referencia en la literatura antigua ha sido citada por alguno de los proponentes de la hipótesis de Junias. Mi propia investigación por un testigo se ha probado infructífera. Esto significa que nosotros no tenemos una una sola pizca de evidencia de que el nombre Junias existió alguna vez”[3]. Noten que Brooten no solo está hablando de la falta de este nombre en manuscritos del Nuevo Pacto, ¡sino en cualquier manuscrito antiguo, griego o latino, secular o sagrado!
Algunos de los Manuscritos griegos primitivos contienen una variante del nombre que es también femenina. “JULIA” es encontrada en P46, IT, COP, ETH y Ambrosiaster. El manuscrito P46 es un papiro fechado aprox. 200 d.C., es uno de los más antiguos y confiables manuscritos griegos del NP que existen. En Romanos 16:7, el P46 dice “JULIA”, que solo puede ser femenino. ¿Qué significa esto? Que en Romanos 16, Pablo alaba a una mujer apóstol digna de mención. También significa que los traductores que pensaron que una mujer apóstol era inaceptable inventaron el nombre “Junías” para sustituir con sus propias palabras la Palabra de Dios. Esto es cuán importante limitar la libertad de la mujer ha sido para los religiosos legalistas. Encontraremos que esta actitud y práctica ha sido demasiado común.
¿Qué dice la Biblia? Pablo llama a Junia su pariente y compañera de prisión.
Al igual que Pablo, ella había sufrido persecución y encarcelación por el Evangelio. Evidentemente, su ministerio y fe habían sido conocidas incluso fuera de la iglesia. Algunas veces olvidamos que los primeros cristianos tuvieron que sufrir bajo el puño de hierro de la Roma pagana por proclamar que Jesucristo es el Señor. Para Junia y Andrónico (quizás su esposo), ser apóstol no era un asunto de privilegio, sino de prisión.
El término griego (syg·gue·nḗs) que Pablo emplea aquí puede significar “paisano” en su sentido más amplio, su significado primario es “parientes consanguíneos de la misma generación”.
De acuerdo con Romanos 16:7, Junia se había convertido al mesianismo nazareno antes que Pablo mismo. Dado que su conversión ocurrió solo unos pocos años después de la Resurrección del Mesías Yeshúa, Junia debe haber sido una de las primeras conversas al mesianismo nazareno y probablemente una de los fundadores de la iglesia nazarena de creyentes en Roma. Ella puede haber viajado a Yerushaláyim para la Pascua y presenciado la crucifixión y más tarde, la ascensión del Mesías resucitado. O quizás ella era una de las “visitantes de Roma, tanto judíos como prosélitos” que se convirtieron por las mujeres y hombres que, llenos del Fuego del Espíritu, proclamaron “las maravillosas obras del Elohím” en el Pentecostés. Nosotros sabemos que la iglesia en Roma estaba bien establecida antes de que Pedro y Pablo viajaran allí (Romanos 1:7-13)
Pablo escribe que después de su resurrección del Mesías Yeshúa se apareció a 500 “hermanos” en una ocasión y después a todos los apóstoles, la mayoría de los cuales aún vivían (1 Cor, 15:5-7). En griego el término “hermanos” es genérico, una expresión figurativa para todos los cristianos[4]. Noten también que en el pasaje de 1 Corintios 15:5-7, los “apóstoles” que presenciaron a Cristo resucitado son distintos de los 12.
Pablo se llama a sí mismo “el menor de los apóstoles, que no merece ser llamado un apóstol porque perseguí a la iglesia” pero llama a Junia como “destacada entre los apóstoles”. Sería maravilloso conocer más acerca de Junia, Andrónico y los fundadores de la iglesia en Roma, pero este cuerpo de creyentes fue grandemente exterminado durante las persecuciones de Nerón, y su historia murió con ellos.
¿Qué sabemos acerca de los apóstoles? De acuerdo con el Nuevo Testamento, los apóstoles son dados por el Elohím [5], son hacedores de milagros[6], testigos que proclamaron la resurrección de Cristo[7],
fundadores y líderes de iglesias[8], predicadores[9],
maestros[10], discípulos[11], y administradores
financieros de la iglesia[12]. Mientras que no todos los apóstoles estaban necesariamente involucrados en todos estos
ministerios, no hay razón para pensar que una apóstol reconocida como Junia le estaba impedido hacer algo de esto. A diferencia de muchas iglesias actuales, los creyentes del primer siglo
honraban a las mujeres ministras que Elohím les había dado. Aquellos que disminuyen la contribución de Junia deberían recordar que Pablo no se refiere a ella como una apóstol menor, sino al
contrario, la alaba como destacada entre los apóstoles.
Ella era tan destacada como apóstol que los gentiles y judíos perseguidores de mesianistas la veían como alguien peligrosa y la encarcelaron para evitar que contribuya a su misión apostólica –sin éxito aparentemente, porque ella y Andrónico habían sido liberados y estuvieron valientemente continuaron ministrando en la iglesia en Roma cuando Pablo envió su epístola allí.
Lo mismo podríamos decir de MIRIAM de MAGDALA, (VER MIRIAM DE MAGDALA)
RESUMEN DE CARACTERÍSTICAS DE LAS DIACONISAS EN LA IGLESIA EN I TIMOTEO 3
1. Que cría bien a sus hijos (5:10)
2. Que demuestra hospitalidad para con los forasteros (5:10)
3. Que lava los pies de los santos (5:10)
4. Que asiste a quien está en desgracia (5:10)
5. Comprometida con toda buena obra (5:10)
M.R, Vincent en su “Estudio de Palabras,” vol. 2, págs. 752 y 1196 dice que las Constituciones Apostólicas, que datan desde los siglos II y III d.C., distinguen entre las responsabilidades de las diaconisas de la iglesia femeninas y la ordenación de ellas:
A. Diaconisas
B. Viudas (ver 1 Timoteo 3:11; 5:9-10)
C. Vírgenes (ver Hechos 21:9, y posiblemente 1 Corintios 7:34)
Las responsabilidades incluían:
A. El cuidado de los enfermos
B. Cuidar a los que son físicamente perseguidos
C. Visitar a quienes son puestos en prisión por causa de su fe
D. Ayudar en el bautismo de las mujeres y asistir al presbítero
E. Servir como nodrizas al amamantar a hijos de hermanas
F. Algunas supervisaban a miembros de la iglesias que eran mujeres
Desde una visión nazarena las diaconisas podríamos dividirlas en estos grupos:
• Diaconisas de servicio (Hechos 6)
• Diaconisas de cuidado (viudas, enfermos, pobres)
• Diaconisas de enseñanza maestras de mujeres y niños
• Diaconisas litúrgicas (ayuda en bautismos, lavamientos de cuerpos para fecundación, mesa, hospitalidad en hogares)
Fuente: Parte de este estudio es una traducción de “Women’s Ministries in the Early Church” de Kathryn J. Riss.
Referencias
[1] Bernadette Brooten, “Junia. . . Outstanding among the Apostles” A Catholic Commentary on the Vatical Declaration (New York: Paulist Press, 1977), 141.
[2] Chrysostom, Homily on Romans 16, in Philip Schaff, ed, A Select Library of the Nicene and Post-Nicene Fathers of the Christian Church, vol. II. (Grand Rapids: Wm. B. Eerdmans Pub. Co., 1956), 555.
[3] Brooten, “Junia. . . Outstanding among the Apostles” A Catholic Commentary on the Vatical Declaration. (New York: Paulist Press, 1977), 142.
[4] Bauer Arndt Gingrich Greek English Lexicon of the New Testament article on adelphos p.15-16.
[5] Lucas 11:49; 1 Corintios 12:28; Efesios 4:11
[6] 2 Corintios. 12:12; Hechos 2:43
[8] Hechos 4:37; 15:4; 1 Corintios 12:28
[9] 1 Timoteo 2:7 and 2 Timoteo 1:11
LOS DIÁCONOS (de Filipenses 1:1)
26-01-2024
Este es el término griego para referirse a los sirvientes domésticos (del griego διακονος, diakonos, y luego del latín diaconus, «servidor») (diakonoi). Su etimología original era “levantar polvo limpiando”.
Un diácono es considerado un servidor, un clérigo o un ministro eclesiástico, cuyas calificaciones y funciones muestran variaciones según los distintos grupos religiosos de la cristiandad. En las Iglesias católica, copta y ortodoxa se refiere así a aquel que ha recibido el grado inferior del sacramento del Orden Sagrado por la imposición de las manos del obispo, y por lo tanto se le considera una imagen sacramental de Cristo servidor, en virtud de la Sagrada Escritura que especifica: «Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos» (Evangelio de Marcos 10, 45).
Se convirtió en un término general para ministerio hablando de:
1. Yeshúa en Marcos 10:43-45
2. Pablo – 1 Co. 3:5; 2 Co. 3:6; 6:4; 11:15,23; Ef. 3:7; Col. 1:23,25
3. Apolos – 1 Co. 3:5
4. Timoteo – 2 Co. 3:6; 6:4; 1 Ti. 4:6
5. Títico – Ef. 6:21; Col. 4:7
6. Epafras – Col. 1:7
7. Creyentes en el sentido general de siervos (como el Mesías, ver Mr. 10:43-45) – 1 Co. 11:15,23; Ef. 4:12; 2 Ti. 4:11
Es obvio que esta palabra es usada de varias maneras:
1. Un ministerio de servicio – Hch. 1:17,25
2. Un título posterior para el ministerio o guía local bajo la autoridad del anciano guía – Fil. 1:1
3. Con relación a los dones espirituales – 1 Co. 12:5
4. Es paralelo a koinonia (dar) – 2 Co. 8:4; 11:8 (ver Ro. 15:25, con el don de la generosidad económica).
La epístola a los Filipenses, datada tentativamente de 54 a 61 d. C.,2 se dirige a los episkopoi (obispos) y los diakonoi, es decir, los diáconos o asistentes (Filipenses 1:1). Esta mención de los presbíteros y los diáconos es considerada hoy como un antecedente embrional de la actual jerarquía en la mayoría de las iglesias de la cristiandad. En esta epístola de Pablo se apoya 2 funciones de culto en la iglesia-hogar local, aunque las viudas también se mencionan en 1 Ti. 3:11. Estos términos eran originalmente funciones, pero se convirtieron en títulos y cargos oficiales muy rápidamente durante la apostasía (ver I Clemente 42 y Carta de Talles de Ignacio y Carta de Esmirna, 8:1).
El libro de los Hechos de los Apóstoles (cap. 6), datado de 60-70 d. C.,4 narra la constitución por parte de los Apóstoles de los que podrían ser considerados los primeros 7 diáconos de la Iglesia-hogar de Jerusalén, para poder ayudar al grupo de Apóstoles a servir las comidas en las mesas. El texto en cuestión dice:
“Por aquellos días, al multiplicarse los discípulos, hubo quejas de los helenistas contra los hebreos, porque sus viudas eran desatendidas en la asistencia cotidiana. Los Doce convocaron la asamblea de los discípulos y dijeron: «No parece bien que nosotros abandonemos la Palabra de Dios por servir a las mesas. Por tanto, hermanos, buscad de entre vosotros a siete hombres, de buena fama, llenos de Espíritu y de sabiduría, y los pondremos al frente de este cargo; mientras que nosotros nos dedicaremos a la oración y al ministerio de la Palabra.» Pareció bien la propuesta a toda la asamblea y escogieron a Esteban, hombre lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Pármenas y a Nicolás, prosélito de Antioquía; los presentaron a los apóstoles y, habiendo hecho oración, les impusieron las manos.” Hechos de los Apóstoles 6:1-6
¡La única cosa que une a los hombres de Hechos 6 a los diáconos que aparecerían después es que eran ministros locales! ¡Los diáconos son siervos, no supervisores! ¡No deberían existir los Comités Ejecutivos de Diáconos!
El texto de Hechos 6 es discutido por algunos, porque la mayor parte de los teólogos de hoy no reconocen en la «institución de los 7» la institución del diaconado como tal. Ireneo de Lyon, en torno al año 180, menciona al discípulo Esteban uno de los 7, como diácono. Cipriano de Cartago y Agustín de Hipona opinaban que el diaconado fue instituido en aquel momento, mientras que Juan Crisóstomo no lo admite. Estos 7 hombres entran en función, al igual que los presbíteros, por la imposición de las manos. Entre ellos se destacan Esteban considerado como el 1er. mártir nazareno, Felipe, el predicador en Samaría, y Prócoro, a quien se atribuye haber sido el amanuense del apóstol Yojanán en su destierro en la isla de Patmos. Es evidente que el ministerio que desarrollarían desborda rápidamente el servicio material (ejemplificado por el hecho de «servir las mesas» y «atender a las viudas»), puesto que luego predicarían, bautizarían, sanarían enfermos, relazarían exorcismos y a Felipe se le llegaría a calificar explícitamente de «evangelista» (Hechos de los Apóstoles 21:8).
Por lo tanto el diaconado es, en sus orígenes un ministerio cuyas funciones no resultan fáciles de precisar. Sin embargo, la 1ª epístola a Timoteo señala algunas cualidades esperables del diácono:
También los diáconos deben ser dignos, sin doblez, no dados a beber mucho vino ni a negocios sucios; que guarden el Misterio de la fe con una conciencia pura. 1º se les someterá a prueba y después, si fuesen irreprensibles, serán diáconos. Las mujeres igualmente deben ser dignas, no calumniadoras, sobrias, fieles en todo. Los diáconos sean casados una sola vez y gobiernen bien a sus hijos y su propia casa. Porque los que ejercen bien el diaconado alcanzan un puesto honroso y grande entereza en la fe de Yeshúa haMashiaj. I Timoteo 3: 8-13
El apóstol Pablo en su epístola a los Romanos16:1 hace referencia a una mujer llamada Febe "la cual es diaconisa de la iglesia de Cencrea", por lo que puede deducirse que el diaconado lo ejercían tanto hombres como mujeres por igual.
Según Wikipedia entre los diáconos que tuvieron un papel preeminente en la Historia de la cristiandad sobresalieron:
· Esteban a saber, el primer mártir de la iglesia-local de Yerushaláyim;
· Felipe el Diácono, elegido por el Señor para convertir al
mesianismo al 1er. prosélito judío: un funcionario real etíope;
· el valeroso Lorenzo, uno de los diáconos de Roma martirizado en una parrilla al fuego en 258 d.C.;
· Vicente de Zaragoza, el protomártir español martirizado bajo el mandato del emperador Diocleciano (ca. 304);
· Efrén de Siria (muerto ca. 306), doctor de la Iglesia;
· Romano el Mélodo (ca. 490 - ca. 556), uno de los más grandes himnógrafos griegos, apodado «el Píndaro de la poesía rítmica».
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ART. 16.1 SE GARANTIZA LA LIBERTAD IDEOLÓGICA, RELIGIOSA Y DE CULTO DE LOS INDIVIDUOS Y LAS COMUNIDADES SIN MAS LIMITACIÓN, EN SUS MANIFESTACIONES, QUE LA NECESARIA PARA EL MANTENIMIENTO DEL ORDEN PÚBLICO PROTEGIDO POR LA LEY.
ART. 16.2 NADIE PODRÁ SER OBLIGADO A DECLARAR SOBRE SU IDEOLOGÍA, RELIGIÓN O CREENCIAS.
ART. 20.1.A SE RECONOCE Y PROTEGEN LOS DERECHOS: A EXPRESAR Y DIFUNDIR LIBREMENTE LOS PENSAMIENTOS, IDEAS Y OPINIONES MEDIANTE LA PALABRA, EL
ESCRITO O CUALQUIER OTRO MEDIO DE REPRODUCCIÓN.
Ámbito universal.
Ámbito Europeo.
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