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Advertimos que las imágenes de la crucifixión romana son muy crueles y podrian herir la sensibilidad de algunos.

Los romanos del pasado crucificaban tanto a hombres como a las mujeres, aunque el castigo se reservaba solo para quien no era ciudadano o ciudadana romana y para los esclavos y esclavas.

 

Las crucifixiones masivas o individuales servían para demostrar el poder de Roma y castigar la oposición a la autoridad imperial.

 

 

Es probable que la crucifixión se originase en la costumbre de atar al sentenciado a un árbol como castigo.

 

La crucifixión, aunque su práctica se remonta a 6 o 7 siglos antes de Cristo, seguramente de origen persa o fenicio, es un método de tortura y ejecución de los más crueles.

 

¿Cuándo llegó a Roma?

 

Se aplicaba ya en el año 71 a.C., cuando Marco Licinio Craso derrotó en Apulia la rebelión de esclavos que lideró Espartaco, y 6.000 prisioneros sufrieron la pena de crucifixión a lo largo de la Vía Apia, desde Roma a Capua, como advertencia a todos los otros esclavos de los romanos.

 

Por esos años, el rey y sumo sacerdote judío Alejandro Janneo (103-76 a.C.) crucificó a 800 fariseos.

 

Sin embargo, el profesor Shaye J.D. Cohen, de la Universidad de Harvard, afirma que en tiempos de Cristo“ninguna institución judía, ni el Sanedrín podía imponer la pena de crucifixión”.

 

 

 

 

No obstante, los judíos la padecieron. En Jerusalén, el general Publio Quintilio Varo crucificó en el año 4 a.C. a 2.000 judíos que se habían revelado tras la muerte de Herodes I el Grande. Lo imitaría entre el 48 d.C. y 52 d.C. Ventidio Cumano, gobernador de Judea.

 

Tras la caída de Jerusalén, en el año 70 d.C., el emperador Tito Flavio Sabino Vespasiano crucificaba 500 judíos al día, tal como menciona el historiador Flavio Josefo en el tomo VI. capítulo XII de su obra "La Guerra de los Judíos".

 

 

La crucifixión era el sistema de ejecución romano no solo para hombres sino también para mujeres que eran esclavas, traidoras, desertoras, rebeldes o delincuentes, sobre todo, para los extranjeros mal llamados bárbaros.

 

Según se conoce por el Derecho romano, fue una práctica muy extendida, prohibida de aplicar contra un ciudadano romano por el carácter humillante de la crucifixión. Un ciudadano romano, por esa sola condición, merecía morir de forma más 'honorable'. Para ello había otros procedimientos menos inhumanos: la decapitación y la horca, incluso, según el rango y el delito del ajusticiado, se le invitaba a una muerte noble: el suicidio.

 

El exterminio colectivo más grande que se conoce de la Historia de Roma por el método de la Crucifixión se produjo en el año 71 a. C. siendo Cónsul de la República Romana Publio Cornelio Léntulo Sura. Después de la derrota y muerte del sublevado Espartaco, 6000 hombres, entre gladiadores y esclavos fueron crucificados a lo largo de la Vía Apia, desde Roma hasta Capua; 190 kilómetros de calzada infectada de convictos clavados en la cruz: una exhibición espeluznante.

 

mujeres famosas o santas que fueron martirizadas mediante crucifixión, como  Eulalia, Julia de Cartago y otras muchas mujeres nazarenas creyentes.

 

 

Los romanos agregaron el travesaño para prolongar el sufrimiento del condenado, y la llamaron la 'crux compacti', en sus varias versiones:

 

> la 'crux commisa' tenía la forma de una “T” mayúscula,
> la 'crux decussata' tenía la forma de una “X”;
> la 'crux immissa', una variante de la griega, formada por 2 barras.

 

 

 

 

 

La crucifixión fue fusionada con la costumbre romana del rito del 'patibulum', que consistía en hacer cargar a los reos un yugo de madera ('furca') hasta el lugar de ejecución, yugo que con el tiempo se convirtió en el travesaño de las cruces 'compacti', para distinguirlas de las cruces 'simplices'.

 

Se cree que el poste vertical permanecía fijo en los lugares de ejecución. Al reo se le ataban los brazos al larguero transversal y se le obligaba a portarlo hasta esos lugares. Una vez allí se le izaba sobre el poste central.

 

De acuerdo al médico Frederic Zugibe, el estilo de crucifixión vertical precipitaría la asfixia en poco tiempo -lo que eran horas pasaban a minutos- dependiendo de si se tuviese o no algún apoyo en los pies para incorporarse y respirar.

 

Los romanos refinaron esta forma de ejecución agregando una tabla horizontal fijada a mitad del estípite como asiento para alargar la agonía. A esta base de madera se la denominaba 'sedile' o 'sedulum'.

 

 

Algunos estudiosos entienden que la cruz no tenía una elevación tan alta como han pintado numerosos artistas plásticos, sino que los pies se hallaban a pocos centímetros de tierra.

 

Había un protocolo de ejecución: Cuando el reo llegaba al lugar de la crucifixión, era tirado al suelo y sujetado al 'patibvlvm' mediante clavos, atado con cuerdas o ambos sistemas a la vez. Una vez sujeto, se alzaba para colocar el 'patibvlvm' sobre el 'stipes', que ya estaba clavado en el suelo. Dependiendo de la altura de la cruz se empleaban escaleras o un sistema de poleas. Luego se clavaban los pies sobre el madero, flexionando las rodillas. Para culminar, se le colocaba sobre la cabeza o colgado del cuello el 'titvlvs', dónde figuraba el nombre y el cargo del reo.

 

 

Los escritos más antiguos que relatan crucifixiones describen la forma de la letra T (la letra griega tau - crux commissa) o compuesta de un poste (stipes o palus), con un travesaño (patibulum) sujetado por medio de una clavija en la parte superior: Plauto (254-184 A.C.) habla del patíbullum usado como travesaño o como nos indica Séneca (4 a.C.–65 d.C) sobre la “cruz”:

 

 

“Se esforzaban por soltarse de sus cruces, a las que cada uno estaba clavado de sus manos [...] ¡Algunos de ellos llegaron hasta a escupir sobre los espectadores desde sus propios patíbulos! De Vita Beata, 19.3.

 

 

 

La apócrifa Epístola de Bernabé de autor cristiano desconocido, escrita a inicios del siglo II,5 o en los últimos años del siglo I,6  describe la cruz (o staurós en griego σταυρὸς) como semejante a la letra T: "había de tener la gracia en la figura de la T ".7 Y dice que Moisés hizo "una figura de la cruz y del que había de sufrir en ella" (τύπον σταυροῦ καὶ τοῦ μέλλοντος πάσχειν) al extender sus brazos para salvar al pueblo de la derrota (cf. Éxodo 17:8-13).89

 

 

Justino Mártir (100–165) vio el mismo significado en el episodio de Moisés que tenía los brazos extendidos a ambos lados (τὰς χεῖρας ἑκατέρως ἐκπετάσας): si Moisés relató "esta figura que imita a la cruz (τοῦ σχήματος τούτου τοῦ τὸν σταυρὸν μιμουμένου), el pueblo perdía la batalla, y si se mantenía en esta posición, el pueblo vencía a causa de la cruz (διὰ τοῦ σταυροῦ). Añadió que la victoria se debía no a la oración de Moisés sino a que quien mandaba en la batalla tenía el nombre de Iesous (en griego, Josué se llama Ἰησοῦς, Iesous) y porque Moisés estaba formando la señal de la cruz (τὸ σημεῖον τοῦ σταυροῦ ἐποίει).

 

En la misma obra Justino describe la cruz (τὸν σταυρόν) como compuesta de un madero en posición vertical encajado por otro horizontal, mientras que otro sobresale en el medio, en el que se sientan los crucificados.13 y dice que el cordero de Pascua es un símbolo del sufrimiento de la cruz (τοῦ πάθους τοῦ σταυροῦ) al que el Mesías tenía que someterse: para ser asado, fue dispuesto en la forma de la cruz (σχηματιζόμενον ὁμοίως τῷ σχήματι τοῦ σταυροῦ): un espetón lo atravesía desde la parte inferior hasta la cabeza y otro en la espalda, al cual se unía las patas.13

 

 

En otra obra Justino observa: "Mira la forma del cuerpo humano y cómo difiere de los animales irracionales. Diferimos de los animales en el hecho de que nosotros nos paramos erguidos. Y cuando nuestros brazos se extienden formamos la figura de la cruz" (τὸ σχῆμα τοῦ σταυροῦ).14151617

 

 

Ireneo de Lyon (c. 130 - c. 202) repite lo que ya dice Justino, que la forma de la cruz tiene cinco extremidades: dos a lo largo, dos a lo ancho y uno en medio, sobre el que se asienta aquel que está clavado18

 

 

 

 

En los Hechos de Pedro, libro apócrifo escrito en la 2ªmitad del siglo II, Pedro, al ser crucificado, dice: "Es justo montar en la cruz de Cristo (προσῆκεν γὰρ ἐπιβαίνειν τῷ τοῦ Χριστοῦ σταυροῦ), quien uno y único es la palabra extendida, y del que el espíritu dice: ¿Qué otra cosa es Cristo sino la Palabra, la Voz de Dios? Así la Palabra es la viga en posición vertical sobre la cual estoy crucificado. Y el sonido es lo que lo atraviesa, la naturaleza humana. Y el clavo que en el medio une el travesaño a la viga vertical es la conversión y el arrepentimiento del hombre."1920

 

 

Tertuliano (c. 160 – c. 220), como varios escritores anteriores, compara la cruz para la letra y además informa que entre los cristianos era ya entonces tradición trazar ritualmente una cruz en la frente repetidas veces durante el día.2122

 

Los historiadores modernos dicen que la crucifixión romana era la forma más humillante de morir: clavado en un travesaño y desnudo totalmente con un cartel satírico ... y expuesto a la intemperie hasta que la inanición, las heridas y la asfixia acababan con la vida del reo o rea.

 

Además, tanto las vestimentas como pertenencias del crucificado podían ser reclamadas tanto por el centurión como por los soldados del grupo de ejecución.

 

  • Los evangelios mencionan específicamente que los soldados romanos "tomaron sus vestidos, e hicieron cuatro partes, una para cada soldado. Tomaron también su túnica" (Juan 19:23).

Por lo general se nos representa en las pinturas a los ejecutados con taparrabos clavado de pies y manos al madero, pero lo cierto es que se les despojaba de cualquier ropa y se le dejaban sus partes sexuales a la intemperie para sufrir la vergüenza y humillación más perversa.

 

La flagelación formaba parte de la crucifixión romana, con la finalidad de debilitar al condenado y acelerar la muerte en la cruz.

 

El látigo ('flagrum taxillatum') era un instrumento de mango corto formado por 4 o 5 correas de piel de becerro de unos 50 cm de longitud en cuyos extremos llevaban atajadas huesos de oveja con aristas y bolas de plomo. La función de este látigo era destrozar la piel y producir abundantes hemorragias.

 

En ocasiones, la víctima podía demorar varios días en expirar, mientras sufría dolores, calambres, sensación de asfixia y, en ocasiones, ataques de animales.

 

Al final, la muerte llegaba en forma de paro cardiaco, o tromboembolismo pulmonar, o por hipovolesmia -reducción del volumen de sangre que llega a los diversos órganos-, acidosis, asfixia, sepsis -una infección producida por los clavos- o la combinación de 2 o más de estas complicaciones.

 

En el siglo I se sabe que el ejército romano utilizaba 3 tipos de cruz en sus ejecuciones como ya digimos, y el denominador común era el cartel de cargo ubicado en la parte superior con la inscripción simple del delito y un saliente en forma de asiento, pensado no para comodidad de la víctima, sino para prolongar su agonía.

 

En ocasiones, los soldados a cargo de la ejecución, rompían las tibias del ejecutado para que no pudieran apoyarse en los pies y así acelerar su muerte, aunque probablemente no lo hacían por piedad, sino para terminar su turno de guardia más pronto.

 

Es conocido que Yeshúa fue flagelado como parte de la crucifixión. Una flagelación a 1 metro, ejecutada por 2 soldados en forma simultánea provoca heridas comparables a quemaduras de 3er grado.

 

El número de latigazos, según la ley hebrea, era de 40, pero a Yeshúa se le aplicó la ley romana, que podían ser más.

 

 

 

Los golpes fuertes y repetidos sobre la espalda y el tórax, podían provocar lesiones en la pleura e incluso pericarditis, con consecuencias graves para la respiración, y una insuficiencia renal. Podían provocarse heridas profundas, con un desgarramiento muscular y hemorragias profusas.

 

Lo que no formaba parte de la crucifixión era la vejación a que fue sometida Yeshúa: la corona de espinas, el manto de púrpura y la caña.

 

Yeshúa no estaba en condiciones de cargar el “patibulum”, que pesaba entre 34 kg. y 60 kg. Por eso tuvo que pedirse a Simón de Cirene que lo hiciera por él. Ver Lucas 23:26

 

Con las muñecas clavadas con sendos clavos al patibulum y el cuerpo totalmente desnudo suspendido, los pulmones estirados quedan hiperinflados y la única forma de respirar es elevar el cuerpo, y si no se eleva el cuerpo, la muerte se produce después de cierto tiempo, por asfixia.

 

La hipoxia es disminución de la concentración de oxígeno en la sangre, y la anoxia es la ausencia total de oxígeno en la misma se producía.

 

La hipovolemia es la disminución del volumen de sangre venía rápido.

 

La insuficiencia respiratoria mecánica es la incapacidad para respirar adecuadamente por falta de movilidad se hacía notoria.

 

 

Fue Juan su discípulo amado quien nos menciona que la crucifixión puedo realizarse como Seneca nos indica, y que no fue un clavo en las manos sino dos clavos los empleados. Juan 20: 25 nos dice: A menos que vea en sus manos la señal de los clavos, y meta mi dedo en el lugar de los clavos, y meta mi mano en su costado, de ningún modo creeré.

 

Notemos que Tomás el incrédulo es quien indica que fueron 2 clavos al decirnos en su plural (clavos en las manos).

 

Todo ello aunado a las múltiples heridas inciso-contusas, equimosis, erosiones, excoriaciones y hematomas en la parte anterior y posterior del tronco, fue el suplicio más doloroso que un ser humano puede aguantar hasta su muerte.

 

Sobre las representaciones más tempranas de la iconografía de la crucifixión de Yeshúa se le muestra completamente desnudo pués así era el procedimiento romano de humillación corporal de los reos tanto varones como mujeres que no fueran ciudadanos romanos.

 

La crucifixión estuvo legalmente operativa hasta el siglo IV d.C. (año 337 d.C.), cuando el emperador Flavio Valerio Aurelio Constantino prohibió la crucifixión como pena.

 

 

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