En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: «Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan
que yo daré es mi carne para la vida del mundo.»
Disputaban los judíos entre sí: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?»
Entonces Jesús les dijo: «Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí. Éste es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre.»
LA COMUNIÓN: la verdad tras el ritual
21/10/2025
ES UNA CEREMONIA que celebran muchas personas de todo el mundo —varias veces al año, todas las semanas o hasta diariamente—. Aun así, se la llama “misterio de la fe”, y un buen número de los que participan en ella reconocen que no la entienden. Se la considera sagrada y hasta milagrosa.
Esta ceremonia de la COMUNIÓN recibe el nombre de SACRAMENTO DE LA EUCARISTÍA: la parte de la misa católica en la que el sacerdote bendice el pan y el vino e invita a los asistentes a recibir a Cristo en la sagrada comunión.
En una exhortación que dirigió a los católicos, Benedicto XVI dijo que este sacramento es “el compendio y la suma de nuestra fe”. No hace mucho, la Iglesia Católica Romana celebró el Año de la Eucaristía como parte de una iniciativa para “despertar y acrecentar en los creyentes la fe eucarística”.
Hasta a los católicos que tienen serias dudas sobre su religión, este rito les parece muy importante. Por ejemplo, en un ensayo publicado hace unos meses en la revista Time, una joven católica progresista escribió: “Por mucho que discrepemos de las doctrinas de la Iglesia Católica, seguimos aferrándonos a algo de la fe católica que realmente nos une: nuestra devoción a la eucaristía”.
Pero ¿qué es en definitiva la COMUNIÓN EUCARÍSTICA? ¿Tienen que celebrarla los seguidores de Cristo? Primero veamos cómo se desarrolló la tradición ritual de la COMUNIÓN, y luego podremos centrarnos en una cuestión más importante: ¿es la eucaristía un fiel reflejo de la celebración que instituyó Jesucristo (Yeshúa haMashiaj) hace 2000 años?
La Eucaristía y la Cristiandad
Es fácil comprender por qué ven muchos la eucaristía como algo milagroso. Con la plegaria eucarística se llega al momento cumbre de la ceremonia. Es entonces cuando, según el Catecismo de la Iglesia Católica, “la fuerza de las palabras y de la acción de Cristo y el poder del Espíritu Santo hacen sacramentalmente presentes” el cuerpo y la sangre de Jesús. El sacerdote, tras consumir el pan y el vino, invita a los fieles a recibir la comunión, generalmente solo el pan, o la hostia.
La Iglesia Católica enseña que EL PAN Y EL VINO SE TRANSFORMAN MILAGROSAMENTE EN EL CUERPO Y LA SANGRE DE CRISTO, doctrina que recibe el nombre de TRANSUSTANCIACIÓN. Esta enseñanza fue desarrollándose poco a poco hasta que, en el siglo XIII, la palabra se definió y utilizó oficialmente por primera vez. Durante la Reforma protestante se pusieron en entredicho algunos aspectos de la eucaristía católica. LUTERO RECHAZÓ LA DOCTRINA DE LA TRANSUSTANCIACIÓN Y DEFENDIÓ LA DE LA CONSUSTANCIACIÓN. La diferencia entre ambas es muy sutil: Lutero decía que el pan y el vino no se transforman en la carne y la sangre de Jesús, sino que coexisten con ellas.
Con el tiempo aparecieron otras diferencias entre las confesiones de la cristiandad tocante al significado de la eucaristía, la manera de practicar el rito y la frecuencia con que se debía celebrar. Pero a pesar de las diferencias, este rito sigue siendo de fundamental importancia en la cristiandad. Ahora bien, ¿cómo fue la celebración original que Yeshúa (Yahoshúa) instituyó?
Se instituye “la Cena del Señor”
Es cierto que fue el propio Yeshúaquien instituyó “la Cena del Señor”, o Cena Memorial (1 Corintios 11:20, 24). No obstante, ¿se trataba de un “misterio de la fe”? ¿Fundó Cristo un rito en el que sus seguidores comerían su cuerpo y beberían su sangre?
Yeshúa acababa de celebrar la Pascua judía y ya había despedido a Judas Iscariote, el apóstol que estaba a punto de traicionarlo. Mateo, uno de los 11 apóstoles presentes, escribió: “Mientras continuaron comiendo, Jesús tomó un pan y, después de decir una bendición, lo partió y, dándolo a los discípulos, dijo:
"Mientras seguían comiendo, Yeshúa tomó un pan y, después de decir la bendición, lo dividió y, se lo dio a los discípulos, diciendo: “Tomad y comed; esto es* mi cuerpo”.
Y tomando un cáliz y, habiendo dado gracias, se lo dio a ellos, diciendo: “Bebed de ella todos;
porque esto es mi ‘sangre del nuevo pacto’, que ha de ser derramada a favor de muchos, para expiación de los pecados.”
(Mateo 26:26-28 TIRY).
Tanto Yeshúa como los demás siervos y siervas del Elohím tenían la costumbre de orar para dar gracias por la comida (Deuteronomio 8:10; Mateo 6:11; 14:19; 15:36; Marcos 6:41; 8:6; Juan 6:11, 23; Hechos 27:35; Romanos 14:6). ¿Hay alguna razón para creer que, al dar gracias en esa ocasión, Yeshúa realizó un milagro y que, por lo tanto, sus seguidores consumieron su carne y su sangre?
*¿“Esto es”?
Es verdad que muchas traducciones de la Biblia, incluso la TIRY,vierten las mencionadas palabras de Yeshúa de esta manera: “Tomen y coman; esto es mi cuerpo” y “Beban todos de ella: esto es mi sangre” (Mateo 26:26-28, La Nueva Biblia Latinoamérica, cursivas nuestras; véase también la Biblia de Jerusalén Latinoamericana). También es verdad que el término griego estín —una forma del verbo que se traduce “ser”— esencialmente significa “es”. Pero nuestra NOTA TIRY indica que si significado más exacto es “significa”. Cabe señalar que, en muchas versiones de la Biblia, este verbo se traduce con frecuencia por “representa”, “significa” o “es decir”. Lo que determina la traducción más precisa es el contexto. Por ejemplo, varias traducciones bíblicas vierten estin como “significa” en Mateo 12:7, como hace La Biblia de Nuestro Pueblo: “Si comprendieran lo que significa [en griego, estin]: misericordia quiero y no sacrificios, no condenarían a los inocentes” (véase también la Biblia de Jerusalén Latinoamericana).
Muchos biblistas de renombre concuerdan en que al traducir estín por “es” no se está reflejando con exactitud lo que Yeshúa dijo en ese pasaje. Por ejemplo, el teólogo católico Jacques Dupont —citado en La fracción del pan, de Xavier Léon-Dufour— señaló: “En el marco del modo de pensar de un semita [como Yeshúa] y de la Biblia, el sentido más natural de las palabras sobre el pan sería: ‘Esto significa mi cuerpo’, ‘Esto representa mi cuerpo’”.
En todo caso, Yeshúa no podía referirse a que sus seguidores estuvieran comiendo su carne y bebiendo su sangre literalmente. ¿Por qué no? Veamos. Después del Diluvio de Noé, Dios concedió permiso al hombre para que comiera la carne de animales, pero prohibió específicamente el consumo de sangre (Génesis 9:3, 4). Esta prohibición se repitió en la Ley de Moisés, que Yeshúa obedeció fielmente (Deuteronomio 12:23; 1 Pedro 2:22). Y posteriormente, los apóstoles —guiados por Espíritu Santo— repitieron la prohibición de consumir sangre, con lo que esta pasó a ser una ley obligatoria para todos los nazarenos (Hechos 15:20, 29). ¿Instituiría Yeshúa una celebración que exigiera a sus seguidores desobedecer un mandamiento del Todopoderoso? ¡Claro que no!
Es obvio que Yeshúa utilizó el pan y el vino de manera simbólica o alegórica. El pan sin levadura significaba, o representaba, el cuerpo sin pecado que iba a sacrificar. El vino tinto representaba la sangre que iba a derramar “a favor de muchos para perdón de pecados” (Mateo 26:28).
EL PROPÓSITO DE LA COMUNIÓN
Yeshúa concluyó la primera celebración de la VERDADERA COMUNIÓN o Cena del Señor con estas palabras: “Esto es mi cuerpo, que está siendo dado por vosotros, HACED ESTO EN MEMORIA DE MÍ.” (Lucas 22:19 BTX4ª). Dicha celebración nos trae a la memoria lo que hizo Yeshúa y las cosas maravillosas que se lograron con su muerte. Nos recuerda que Yeshúa defendió la soberanía de su Padre, YEHVAH. También nos recuerda que mediante su muerte como hombre perfecto, sin pecado, Yeshúa dio “su alma en rescate en cambio por muchos”. El rescate vicario hace posible que todo el que tenga fe en su sacrificio redentor quede libre del pecado y alcance la vida eterna (Mateo 20:28).
Pero, ante todo, la COMUNIÓN o la Verdadera Cena del Señor es una COMIDA DE COMUNIÓN de la que participan:
1) YEHVAH ha-Elohím, quien dispuso lo necesario para el rescate,
2) Yeshúa ha-Mashiaj, “el Cordero del Elohím”, quien proveyó el rescate vicario, y
3) los hermanos y hermanas de la Kehilah o Iglesia-hogar Nazarena del Amor. Al participar del pan y el vino, estos últimos demuestran que están en completa COMUNIÓN con Mesías (Juan 1:29; 1 Corintios 10:16, 17). También demuestran que han entrado en “el Nuevo Pacto” como discípulos en el Espíritu Santo. Un Sacerdocio Real (Lucas 22:20; Juan 14:2, 3;Apocalipsis 5:9, 10).
En la Verdadera COMUNIÓN se recuerda el profundo amor de YEHVAH y de su Hijo, Yeshúa ha-Mashiaj. Además, les ayuda a seguir “proclamando la muerte del Señor, hasta que él llegue” (1 Corintios 11:26).
Por eso, es una ocasión de profundo amor entre todos los hermanos y una ocasión en que se siente el gozo especial de que nuestro "templo" se llena del Mesías. Una ocasión en que siente dentro de su cuerpo como el Mesías entra y se empodera y hace vivrar tu cuerpo con el Espíritu Santo, como si una electricidad misteriosa entrara dentro a formar participación activa en el Amor.
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